Ilmo. Fray Andrés de las Navas y Quevedo, O.M. (1683-1701). Nacido en Baza, Andalucía (España), ingresó a la Orden de la Merced. Después de realizar un excelente trabajo en varias, fue elegido para obispo de Nicaragua y Costa Rica. Su ordenación episcopal tuvo lugar precisamente en el templo de Nuestra Señora de la Merced, en Guatemala, en 1678. Su paso por el obispado de Nicaragua fue extraordinario, realizando una total reforma de la diócesis. Elegido para la diócesis de Guatemala en 1683, se distinguió por su celo en realizar visitas pastorales, no dejando ninguna parroquia de su diócesis sin visitar. En 1686, inauguró una gran misión diocesana, con la ayuda de los más grandes misioneros que han pasado por nuestra patria, fray Melchor de López y fray Antonio Marfil de Jesús, este último hombre de gran santidad, cuyo proceso de beatificación está abierto en Roma. Inauguró el monumental arco de Santa Catalina, que aún puede admirarse en la ciudad de Antigua Guatemala. Murió el 2 de noviembre de 1701, siendo sepultado en la Catedral de Guatemala.