Dios omnipotente y misericordioso,
que engalanas a tu Iglesia
con la gloriosa entrega de tus mártires,
concédenos el espíritu de fortaleza
para que, siguiendo el ejemplo
de tu mártir San Sebastián,
no dudemos en obedecerte
a ti antes que a los hombres.
Por Jesucristo nuestro Señor.
VIDA:
San Sebastián fue jefe de los guardias palatinos en tiempos del Emperador Diocleciano y murió martirizado en Roma hacia el año 304. Históricamente se ha podido comprobar que fue un soldado íntegro y que murió mártir por su fe cristiana. Se preocupaba por sus hermanos, los pobres y los encarcelados, y les llevaba la Eucaristía. Acusado de cristiano, se le condenó a morir como soldado, es decir, pasado por las armas de los arqueros. Las flechas no lo mataron, por lo que le dieron muerte a palos. Se le representa desnudo, joven e imberbe, con las manos atadas al tronco de un árbol que tiene detrás y ofreciendo su noble torso a las flechas del verdugo. En Guatemala se le venera grandemente desde el tiempo de la Colonia pues es patrono contra los desastres naturales, especialmente terremotos e inundaciones. Su fiesta es el 20 de enero.
ACERCA DE LA IMAGEN:
Se trata de una extraordinaria talla en madera encarnada, estofada y policromada, que representa a San Sebastián en el momento en el que, atado a la rama de un árbol, es asaetado por sus compañeros soldados. A decir de los expertos, esta imagen es la “obra maestra” del barroco guatemalteco por la inigualable disposición del cuerpo del santo, ya que gira como siguiendo los patrones de una columna salomónica. Se trata sin duda de una imagen de finales del siglo XVII, hecha para la Catedral de Santiago. El Ilmo. Mons. Francisco de Paula García Peláez la atribuyó al artista Juan de Chávez.
Regresar a imagenes Santos y Santas