¡Corazón Inmaculado de María!
Desbordante de amor a Dios y a la humanidad
y de compasión por los pecadores,
me consagro enteramente a ti.
Te confío la salvación de mi alma.
Que mi corazón esté siempre unido al tuyo,
para que me separe del pecado,
ame más a Dios y al prójimo
y alcance la vida eterna
juntamente con aquellos que amo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
HISTORIA DE LA ADVOCACIÓN:
La devoción al Corazón Inmaculado de María se promovió por inspiración divina a partir de 1836 en la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de París, Francia. El 3 de diciembre de ese año, mientras celebraba la Santa Misa, el párroco de dicha parroquia, P. Carlos des Genettes escuchó al Señor que le pedía: “Consagra tu parroquia al Santísimo e Inmaculado Corazón de María”. El devoto sacerdote decidió crear una asociación para pedir al Señor, a través del Inmaculado Corazón de María, la conversión de los pecadores. En 1838, el papa Gregorio XVI erigió perpetuamente en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias la Archicofradía del Santísimo e Inmaculado Corazón de María. En esta Santa Iglesia Catedral de Santiago se erigió a finales del siglo XIX una Cofradía bajo el mismo título y se agregó a la Archicofradía fundada en París para promover la devoción al Inmaculado Corazón de María.
ACERCA DE LA IMAGEN:
Se trata de una escultura en pasta fina traída de Francia a finales del siglo XIX que fue posteriormente sobredorada y encarnada en Guatemala. Representa a la Virgen del Inmaculado Corazón bajo la advocación de Nuestra Señora de las Victorias; lleva consigo al Niño Jesús. La Virgen se apoya sobre una nube, mientras el Niño Jesús posa sus pies sobre un orbe estrellado para mostrar la realeza de Cristo sobre el mundo. María muestra su corazón, “el más dulce y compasivo de los corazones”. El bello rostro de la Virgen invita a rezar la jaculatoria de la Cofradía: “Refugio de pecadores, ruega por nosotros”.
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