NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION

 

Catedral

 

ORACIÓN:
Dios todopoderoso y eterno,
que hiciste subir al cielo en cuerpo y alma
a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo,
concédenos vivir en este mundo
sin perder de vista los bienes del cielo
y con la esperanza de disfrutar eternamente de su gloria.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

ACERCA DE LA ADVOCACIÓN:

Esta fiesta se celebra en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. El 1 de noviembre de 1950, el Papa Pío XII, definió el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María: “La Inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo, al terminar su vida mortal”. “María ha sido llevada por Dios, en cuerpo y alma, a los cielos. Hay alegría entre los ángeles y entre los hombres. Celebramos la glorificación de nuestra Madre”. Declarando que María fue elevada al cielo en cuerpo y alma, este pronunciamiento pone de relieve el carácter único de la santificación personal de la madre de Cristo, puesto que el pecado nunca la contaminó, ni siquiera por un instante. María participa de la Redención de Cristo con la victoria sobre la muerte mediante la glorificación del cuerpo, con la Asunción, porque la plenitud de la salvación cristiana es la participación del cuerpo en la gloria celestial. En Guatemala, se venera la Asunción de María a los cielos desde el tiempo de la colonia y, por eso, la nueva ciudad capital después del traslado por los terremotos, se llamó “La Nueva Guatemala de la Asunción”. Su fiesta es el 15 de agosto.

ACERCA DE LAS IMÁGENES:

En la Catedral se tiene dos imágenes de la Virgen de la Asunción. De madera encarnada, policromada y parcialmente estofada, ambas imágenes son obras maestras del barroco guatemalteco, que llegó a su pleno desarrollo en el siglo XVIII. La primera, que es un poco más pequeña, es la patrona de la ciudad y estuvo desde siempre colocada en el coro de los canónigos de la Catedral, como actualmente. Muestra a la Santísima Virgen en éxtasis, con los brazos elevados al cielo, mientras dos ángeles la elevan entre las nubes del cielo. La segunda, de mayores dimensiones, muestra a la Santísima Virgen con los brazos abiertos, mientras los querubines contemplan su asunción a los cielos.

 

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