¡Oh Dios mío, que has dispuesto
que se salven tus escogidos por medio
de los sufrimientos y de la Cruz!
Ayúdame a soportar los míos
con el mismo espíritu de paciencia y resignación
de tu unigénito Hijo Jesucristo,
y haz que en todas nuestras aflicciones,
del alma o del cuerpo,
repitamos con fe y sumisión
las tiernas palabras
que Él te dirigió desde la cruz
en medio de su dolorosa agonía:
¡Padre mío, no se haga mi voluntad,
sino la tuya! Amén.

ACERCA DEL CUADRO:
El gran pintor guatemalteco Juan José Rosales (1751-1816) pintó este hermosísimo cuadro de “El llanto de los ángeles” o “Cristo de los ángeles”, reproduciendo el original de Charles Le Brun, que se encuentra en el museo de Louvre, París. En él se muestra a Jesús crucificado rodeado de los ángeles. La crucifixión fue terrible, tendieron a Jesús sobre el madero, clavaron sus manos y sus pies, lo levantaron con gran esfuerzo y su cuerpo quedó sujeto por aquellos tres clavos. Toda la respiración se hizo difícil y asfixiante. La sangre manaba de las tres heridas hasta el suelo. Cada respiración hacía más intenso el dolor. El calor del mediodía, los gritos de la turba, todo contribuía a hacer duro aquel momento. Así van a transcurrir aquellas tres interminables horas en las que se consuma el sacrificio perfecto realizado por amor y obediencia. Jesús, sin embargo, soporta el sufrimiento con la fuerza de la oración. Los ángeles representan aquí la gracia de lo alto que permite a Jesús superar la prueba y nos recuerdan la permanente presencia de Dios en los momentos de dolor.

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