Historia de la Parroquia

 

Catedral

 

El Sagrario fue erigida como la primera parroquia de la recién fundada ciudad de Santiago en las primeras décadas del siglo XVI, cuando apenas se iniciaba la evangelización de nuestras tierras. Quedó adscrita a la Catedral de Santiago, teniendo como sede la Capilla del Santísimo Sacramento. En ese mismo siglo se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios y, posteriormente, la parroquia de San Sebastián. Estas parroquias, llamadas rectorales, fueron las primeras y, junto con la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, fueron las 4 parroquias de la ciudad de Santiago y, por tanto, fueron trasladadas al Valle de la Virgen después de los terremotos de 1773.

La parroquia siempre ha estado adscrita a la Catedral de Santiago, teniendo como sede la Capilla del Santísimo Sacramento. Dicha capilla fue construída en el Valle de Panchoy durante el obispado del Ilmo. Sr. Dn. Agustín de Ugarte y Saravia y estrenada con toda magnificencia el 15 de septiembre del año 1639.

 

Catedral

 

Siendo la primera parroquia de la ciudad de Santiago, El Sagrario siempre tuvo un lugar importante por ser la parroquia central de la ciudad y, después del cambio de asentamiento de la ciudad, pasó a ocupar similar posición en la Nueva Guatemala de la Asunción. Las familias más tradicionales de la ciudad pertenecían a esta parroquia. En sus libros parroquiales se puede encontrar, por ejemplo, las partidas de bautismo de personajes muy ilustres de la historia patria. Las partidas de los libros de matrimonios ayudan, ciertamente, a conocer a los habitantes de la ciudad y el desarrollo de sus familias. Toda la historia de la nueva capital está entrelazada a la de esta parroquia.

En cuanto a sus responsables, se puede decir que los señores obispos y arzobispos de Guatemala delegaron al Cabildo Metropolitano de la Catedral muchas de las actividades para la construcción, embellecimiento, remozamiento y reparación del edificio de la Catedral; asimismo, para la adecuada administración y desarrollo de la liturgia y el canto en el templo a través del sacristán mayor del templo. La parroquia, en cambio, siempre tuvo un párroco nombrado; en muchas oportunidades, el párroco era miembro del Venerable Cabildo, aunque en otras ocasiones no. Asimismo, la Capilla de Nuestra Señora del Socorro tenía un responsable eclesiástico. Ya en la Nueva Guatemala, en el siglo XX, las funciones del sacristán mayor nombrado por el Cabildo para la administración de la Catedral y las del párroco de El Sagrario fueron siendo integradas y encargadas en la misma persona. Grandes figuras han ocupado el puesto del párroco de El Sagrario. A modo de ejemplo, menciono al ilustrísimo don Antonio Larrazabal, quien fue el primer párroco de la parroquia en la Nueva Guatemala. Así como él, grandes personajes se han hecho cargo de la actividad propiamente pastoral que se desarrolla en la Catedral, ya sea como párrocos, ya sea como vicarios parroquiales. Por esta parroquia pasaron, por ejemplo, algunos de nuestros arzobispos y obispos, por ejemplo Monseñor Mariano Rossell y Arellano (+), Mons. Juan Gerardi (+), Mons. Julio Cabrera Ovalle y nuestro actual Arzobispo, Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, quien fuera vicario parroquial en tiempos de Mons. Rossell, siendo párroco de El Sagrario el P. Cristóbal Ramírez.

 

Don Antonio de Larrazabal, primer párroco de El Sagrario en la Nueva Guatemala

 

Ya a mediados del siglo XX, se va viendo la necesidad de tener nuevas parroquias, especialmente a partir de las décadas de 1950 y 60, cuando no sólo la ciudad va creciendo en población y tamaño, sino que también se cuenta ya con religiosos que van retornando a Guatemala después de los regímenes liberales. Así pues, se erigen nuevas parroquias y algunas de ellas van abarcando el territorio de El Sagrario. A la vez, el frenético crecimiento de la ciudad a partir de la década de los 70 ha hecho que la gran urbe metropolitana requiera muchas parroquias más, que atiendan las diversas áreas de desarrollo. Este crecimiento ha hecho que la ciudad de Guatemala se haya prácticamente integrado a otros municipios cercanos, como Villa Nueva y Mixco, lugares donde viven actualmente miles de personas. Las parroquias en el centro de la ciudad, en cambio, han ido quedando en sectores poco habitados, más aptos para el comercio que para la vivienda y por tanto se han ido convirtiendo en centros de peregrinación y en templos visitados, en buena parte, debido a situaciones de orden devocional, ligadas a la presencia de alguna imagen de devoción o de una orden religiosa que promueve determinada devoción. Esta es la principal razón por la cual la primera y principal parroquia de la ciudad ha ido quedándose sin mucha feligresía propia y realiza más bien una actividad de santuario.

 

Catedral

 

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